El valor de una mujer: Rosario de Gabaldoni y el caso de su hijo Sergio

Sra. Gabaldoni, ¿Cuál fue el diagnóstico de su hijo y cómo fue asumido por él y por Uds. como padres?

Sergio fue diagnosticado de Leucemia Linfoblástica Aguda a los 15 años 11 meses de edad. La verdad es que Sergio estaba asustado, pero para la edad que tenía se mostraba con una madurez y entereza impresionante. El ser un chico deportista y muy disciplinado lo ayudó a llevar todo este reto como competencias diarias que tenía que vencer. Para nosotros como padres fue terrible. Nos duele mucho acordarnos de todo lo vivido pero con la fe y esperanza que siempre nos ha caracterizado, pudimos avanzar en este duro camino de la mejor manera posible.

¿Nos puede contar cuál fue el tratamiento qué recibió en Lima? ¿Al final qué les dijeron?

En el Perú, recibió nueve cursos de quimioterapia adecuada para este tipo de leucemia. Lamentablemente, sus remisiones se hicieron muy cortas entre cada bloque de quimioterapia, razón por la cual se consideró la posibilidad de realizar el trasplante de médula ósea de donante no relacionado, iniciándose de inmediato la búsqueda en el Registro Mundial de Médula Ósea, ya que su hermano y hermana no eran compatibles con él.

Apenas Sergio entró en remisión de la enfermedad, después del tercer ciclo de quimioterapia, nos dijeron que había que conseguir el trasplante como única posibilidad para salvarle la vida y nos sugirieron que consultáramos con el MD Anderson Cáncer Center (MDACC) en Houston, Texas que es uno de los centros mundiales más renombrados en el tratamiento del cáncer.

En esos momentos su pronóstico era muy malo.

¿Qué alternativas de tratamiento le dieron en EEUU?

Sergio llegó al MDACC y fue sometido a cuatro ciclos de tratamiento con diferentes quimioterápicos. Se dejó el trasplante de médula ósea como opción final, en el caso que la leucemia se hiciera resistente a la quimioterapia que iba a recibir. A los pocos días de iniciados los diversos exámenes por los que tenía que pasar para decidir que tratamiento tomar, Sergio tuvo una recaída. La decisión inmediata fue ponerlo en remisión nuevamente con altas dosis de quimioterapia (dosis para adulto) calculadas en nueve ciclos. De entrar en remisión, se procedería con la radiación craneoespinal para de inmediato trasplantar la médula ósea.

Entonces, ¿el trasplante con sangre de cordón fue algo que se fue presentando en el camino?

La situación de Sergio se complicaba día a día, pues a los posibles donantes de médula ósea que teníamos ubicados en el registro mundial, sus médicos tratantes en EE.UU. los habían desestimado por no pasar las pruebas necesarias. Por el tamaño y el peso de Sergio, nunca pensaron en un trasplante

de médula usando células de cordón, siempre tenían claro que tendría que ser de médula ósea. Pero como todo en la vida, las cosas suceden cuando tienen que suceder, se nos presentó por la gracia de Dios, esta oportunidad. Estando Sergio internado en el MDACC por una complicación infecciosa pero en remisión de la enfermedad, los médicos que componen el equipo de científicos nos tocan la puerta totalmente interesados en este caso. Nos explicaron al detalle las posibilidades de efectuar en Sergio un trasplante de sangre de cordón umbilical con expansión de células madres e iniciaron la búsqueda en el Registro Mundial de Cordones Umbilicales y es así que aparece un único cordón en Milán-Italia.

El hospital realizó todos los trámites para trasladar la sangre de cordón a EE.UU. y el trasplante se realizó en dos fechas el 30 de abril y el 1 de mayo del 2003.

¿Nos puede contar con más detalle cómo fue el trasplante con sangre de cordón umbilical?

El trasplante en sí, se realiza como una transfusión de sangre utilizando un catéter venoso central. Se realizó en dos etapas: en la primera se infundió el 50% de las células obtenidas del cordón umbilical en su estado original (sangre); en la segunda, las células obtenidas con el proceso de expansión en el laboratorio.

¿Cómo está ahora la salud de su hijo?

Por la gracia de Dios, y por la atención que los científicos y médicos le brindaron en el momento preciso, Sergio está más de dos años pos trasplantado con sangre de cordón umbilical con la enfermedad totalmente controlada. Después de más de dos años, duros por cierto, Sergio está en proceso de recuperación total, especialmente de su peso ya que perdió 32 kilos desde que se inicio el trasplante, así como rehaciendo su vida y tratando de recuperar el tiempo perdido.

Al final de toda esta experiencia, ¿cree Ud. que vale la pena criopreservar la sangre de cordón umbilical? ¿Qué recomendación daría a los padres peruanos?

Todo esfuerzo es importante para preservar la vida y salud de nuestros hijos, más aún si el criopreservar la sangre de cordón umbilical es un “back up ” para ellos mismos. Nosotros no dudamos en aconsejar a los interesados que se informen y valoren la posibilidad de criopreservar la sangre de cordón umbilical de sus hijos. Yo recomiendo optar por la criopreservación por:

  1. La posibilidad de conseguir una médula ósea compatible al 100% es de 1 en 250,000 donantes en el registro mundial de donantes de médula ósea. Además hemos visto que uno puede tener 8 hijos y ninguno ser compatible entre ellos, por lo que se tendrá que recurrir al Banco Mundial de Médulas Óseas, donde además nada garantiza que encontrarán la médula que necesitan, como fue que le pasó a Sergio.
  2. El costo del trasplante fue altísimo en el MDACC, sin considerar el resto del tratamiento que triplica el monto, sí, como en el caso de Sergio, se presentaron complicaciones que no estaban consideradas dentro del presupuesto del trasplante.
  3. El auto trasplante se puede realizar en el Perú a un costo bastante inferior, dado que los médicos peruanos están entrenados en los mejores centros médicos para realizar trasplantes y controlar a los pacientes.
  4. La familia no se ve separada, como lo fue en nuestro caso. Tenemos más de dos años en USA desde que se inició el proceso.
Sergio Gabaldoni y su madre, Rosario. Foto tomada de "Nuestro Cordón" Revista para papás.

Sergio Gabaldoni y su madre, Rosario. Foto tomada de “Nuestro Cordón” Revista para papás.

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