Niña con leucemia sanada con Células Madre

Primer caso de niña con leucemia sanada con Células Madre

Médicos declararon curada a una niña de nueve años tras no registrar recaídas en 75 meses.

En 2005 E.M., una niña de cuatro años que sufría una leucemia linfoblástica aguda y cuya esperanza de vida era de tres meses, recibió un trasplante de Células Madre de su propio cordón umbilical: un tratamiento inédito en el mundo y que hasta entonces no había tenido éxito, debido a que las células del mismo paciente no eran efectivas en la lucha contra el cáncer. Dos años después, un equipo de médicos alemanes y estadounidenses publicó en la revista especializada Pediatrics los resultados del procedimiento: a 20 meses del trasplante no había células cancerosas en su cuerpo, una mejoría que se mantiene hasta ahora, seis años más tarde, lo que decreta su cura definitiva. “Han pasado 75 meses y podemos hablar con certeza de una curación”, dijo ayer Eberhard Lampeter, director médico de Vita 34, banco alemán de células madre que participó en el trasplante.

Efectivamente, este es el plazo tras el cual los médicos consideran que un niño está efectivamente curado de la enfermedad, según explica Francisco Barriga, hemato-oncólogo infantil del Centro del Cáncer UC. Así, E.M. se convierte en el primer paciente del mundo que es curado de leucemia gracias a un trasplante de células madre propias, lo que abre la puerta a un nuevo tratamiento contra este mal.

La particularidad de este trasplante es que se hizo con células del propio paciente, mientras que la mayoría de los casos se realiza con células madre donadas por terceros. En un 20% de los procedimientos, las células pertenecen a hermanos del enfermo, mientras que en el restante 80% se usan células madre de otras personas. “El mayor beneficio (de usar células propias) es que no hay posibilidad de rechazo”, dice Barriga, quien explica que este es un grave problema para los pacientes de leucemia.

La niña, cuya identidad ha sido resguardada, fue sana hasta los tres años de edad, cuando comenzó a experimentar moretones excesivos y un agrandamiento anormal del bazo. Los análisis sanguíneos revelaron que sufría leucemia. Pese a que fue sometida a quimioterapia, sufrió dos fuertes recaídas y las células cancerosas estaban alcanzando su cerebro. Sus padres habían guardado su cordón umbilical cuando nació, sin pensar que le salvaría la vida.

Según la Sociedad Americana de Lucha contra el Cáncer, las leucemias representan un cuarto de todos los tipos de cáncer que afectan a personas menores de 15 años y, de ellas, el 60% son de este tipo agudo. En Chile, cada año se presentan alrededor de 150 nuevos casos de leucemia linfoblástica infantil, un tipo de cáncer a la sangre y la médula ósea que se caracteriza porque las células de esta última se convierten en glóbulos blancos anormales, incapaces de combatir las infecciones de forma eficaz, lo cual puede provocar en el paciente infecciones, agotamiento y sangrado.

Según Barriga, en la actualidad, un 80% de los niños que sufren esta enfermedad logra recuperarse y, de ellos, más del 65% lo hace luego de ser tratados con quimioterapia y radioterapia. La porción restante corresponde a los casos más graves, en los cuales estas terapias no logran controlar la enfermedad, tal como le ocurrió a E.M. En estos casos, explica, los pacientes deben recurrir a técnicas más avanzadas, como el trasplante de Células Madre de cordón umbilical.